«El trabajo de las tejedoras involucra información numérica que debe memorizarse, y el ritmo, como método mnemotécnico, utiliza la música para reproducir patrones y motivos las veces que sean necesarias, una canción que se repite de tejedora en tejedora. Los antropólogos David Hopkin y Anthony Tuck han estudiado detalladamente el vínculo entre la poesía métrica antigua y la labor textil; investigaron, entre otras cosas, las similitudes entre un manuscrito musical y ciertos patrones de alfombras, carpetas con técnicas de nudos (como el macramé) o lienzos tejidos en telar. El parecido es sorprendente. O quizás no. Cuando John K. Mumford, otro antropólogo, le pregunta a una tejedora de alfombras de Kabul cómo transforma imágenes en patrones para sus alfombras, ella responde: «Yo no lo veo como imagen, yo veo un patrón y compongo una canción». La tejedora canta una alfombra.»
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